¿Cómo animarnos mutuamente?

08.08.2020

"Que él, como resultado, fortalezca su corazón para que esté sin culpa y sea santo al estar ustedes delante de Dios nuestro Padre cuando nuestro Señor Jesús regrese con todo su pueblo santo. Amén."

 1 Tesalonicenses 3:13

Para responder esta pregunta habrá que establecer primero que, como creyentes atravesaremos eventos que sobrepasen nuestra capacidad de reacción y sacudirán los cimientos de nuestra fe, recuerde lo que Cristo le dijo a Pedro, "Satanás te ha pedido para zarandearte, pero yo he orado por ti, para que tu fe no falte" (Lc 22:31-32a). Jesús pudo impeler el ataque de Satanás, pero no fue así, más bien permitió el proceso de Pedro con un propósito "Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos" (Lc 22:32b).

  • Cristo viene

Ahora respondamos la pregunta ¿Cómo animarnos mutuamente? Como en toda la vida del creyente las situaciones que pertenecen a la vida y la piedad deben de responderse bíblicamente. En este caso, debemos animar de la manera en que Pablo lo hizo: con la venida de nuestro Señor Jesús (1 Ts. 2:19; 3:12; 4:14-11).

Cada vez es menos común animar a los creyentes con la venida de Cristo, por el contrario, este tema parece producir temor. Pero Pablo deseaba el encuentro con su Señor y de esa forma animaba a sus hermanos, él mismo se contaba entre los que recibirían al Señor "Luego nosotros los que vivimos" (1 Ts.4:17).

La carta de 1 Tesalonicenses tiene un interés profundo por dar a conocer la segunda venida de nuestro Señor (1 Ts 2:19; 3:12; 4:14-11) y no es una coincidencia que a esta iglesia se le haya dado la bendición de conocer de la mano del apóstol a los gentiles el regreso del Hijo de Dios. El gobierno de este mundo les había tratado de manera agresiva, fueron rechazados y maltratados por creer en Cristo y el mayor consuelo que tenían era dejar este mundo para encontrarse con el Soberano Señor.

  • Deseamos su venida

La humanidad falaz, es dura y agresiva con los que creemos en Cristo, (Ro 8:16–17, Heb 12:3–4) este mundo es semejante al anchuroso mar que con sus olas desecha todo lo que no le pertenece, así nosotros que pertenecemos a la ciudad celestial somos extraños a este mundo, por eso deseamos la venida de nuestro Señor donde no somos extranjeros, ni advenedizos, sino conciudadanos de los Santos, y familia de Dios (Ef 2:19).

Maran-ata: "El Señor viene". Frase usada por el apóstol Pablo (1 Co 16:22), misma que debe ser empleada cada vez más en nuestras conversaciones, en nuestra iglesia, y en las palabras de animo. La misma creación desea ver la manifestación de los hijos de Dios y nosotros esperamos la adopción, la redención de nuestro cuerpo en aquel día (Ro 8:19-23).

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Iglesia Cristiana Nueva Vida Pagiel, Abril, 2020
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