Fortaleceos en el Señor, y en el poder de Su fuerza

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10
El apóstol Pablo escribe a los hermanos de Éfeso durante su primer encarcelamiento en Roma, exhortándoles en esta parte de las Escrituras a vestirse de "toda la armadura de Dios" para poder estar firmes contra las asechanzas del diablo (Ef. 6:11). Probablemente la imagen de los soldados que custodiaban a Pablo, ayudaron como figura para dar una lección espiritual importante.
El escritor por medio del Espíritu Santo nos recuerda que la fuente de nuestra fuerza no está en nosotros mismos sino fuera de nosotros, está en el Señor. Como el hermano
William Gurnall refiere: "La fuerza de un general está en sus hombres: el vuela sobre las alas de ellos. Si a estos se les cortan las plumas o resulta que se desnucan, queda desvalido. Pero en el ejército de los santos, la fuerza de toda la tropa se arraiga en el Señor de los ejércitos".
El apóstol Pablo también les mencionó a los hermanos de Corinto de la siguiente manera: "no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios" (2 Co. 3:5).
Necesitamos estar conscientes de que "Ninguna acción santa podemos realizar sin la ayuda de Dios", porque separados de Él nada podemos hacer (Jn 15:5). ¡Cuán impotentes y débiles somos! Nos asemejamos a ovejas tontas sin saber hacia dónde vamos y cómo escapar de los peligros, no somos capaces de sobrevivir alejados de nuestro Pastor. Por un lado esto nos debe ayudar a reconocer nuestras limitaciones como seres humanos y considerar la importancia de confiar en Dios y no en nuestras obras, y en otro sentido nos alienta saber que dependemos del brazo poderoso de nuestro Padre Celestial y nadie nos puede arrebatar de Su mano.
Considere los siguientes puntos que nos demuestran que necesitamos fortalecernos en el Señor:
1."No podemos permanecer solos" Juan 17:11
Necesitamos que Dios nos guarde y guíe en este mundo. El Señor Jesucristo lo sabe y por ello intercedió por nosotros ante el Padre. Solos no podríamos permanecer.
2. "No sabemos siquiera pedir como conviene" Romanos 8:26
Somos tan dependientes y débiles que necesitamos que el Espíritu Santo interceda por nosotros. No siempre pedimos como conviene sin embargo Él intercede por nosotros con gemidos indecibles.
3. Nuestro corazón es engañoso y perverso. Jeremías 17:9
El apóstol Pablo lo refería de la siguiente manera: "El querer hacer el bien está en mí, pero no el hacerlo" (Ro. 7:18). En nuestra carne no mora el bien, y en nuestro estado caído no podemos buscar a Dios. Necesitamos la gracia de Dios y que Él produzca el querer como el hacer por Su buena voluntad (Fil. 2:13).
4. Él es poderoso para cumplir con Su promesa. Romanos 4:21
Dios cumple Su promesa de preservar y guardar a Su pueblo y es el único que puede hacerlo (Jud. 1:24-25).
¡Que importante es reconocer que no podemos lograr nada sin la ayuda de Dios! La gracia que nos salva es la misma que nos transforma, fortalece y guía en este mundo. No tenemos nada de qué gloriarnos en nosotros mismos, sino que toda la gloria y honra pertenece a Nuestro Dios.
Oremos que el Señor nos ayude a reconocer nuestra incapacidad y que nos permita y guíe a hacer Su voluntad.
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